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El Arte de la Percepción: Cómo los Bebés Reconocen el Mundo Visual Por Koncha Pinós,

Los bebés tienen una capacidad  interesante para reconocer y responder al arte desde edades muy tempranas. Aunque su percepción y cognición están en desarrollo, estudios han demostrado que los bebés pueden mostrar preferencias visuales y respuestas emocionales a ciertas formas y colores. Esta temprana habilidad, investigada por el pionero Robert L. Fantz, revela que incluso en los primeros meses de vida, los seres humanos tienen una predisposición innata hacia ciertos patrones y formas. 

Preferencias Visuales: El Primer Lenguaje de los Bebés

Desde el nacimiento, los bebés están inmersos en un entorno visual lleno de estímulos. Fantz, en la década de 1960, desarrolló un método revolucionario conocido como “mirada preferencial” para estudiar cómo los bebés interactúan con su entorno visual. Este método, simple pero ingenioso, consistía en observar cuánto tiempo un bebé miraba diferentes estímulos visuales. Sus descubrimientos fueron reveladores: los bebés muestran una clara preferencia por patrones de alto contraste, como blanco y negro, sobre superficies grises y uniformes.

Esta preferencia por el alto contraste no es accidental. El cerebro del bebé está programado para buscar y procesar información visual que sea fácil de distinguir. Los patrones en blanco y negro ofrecen un contraste nítido que ayuda al cerebro en desarrollo a captar y aprender del entorno. Esta capacidad de discernir patrones de alto contraste es fundamental para la supervivencia y el desarrollo cognitivo temprano.

La Magia de las Formas y los Rostros Humanos

Los bebés muestran una preferencia innata por los rostros humanos y por patrones de alto contraste. Esto sugiere que pueden responder a ciertas obras de arte que incorporan estos elementos. También pueden mostrar una preferencia por imágenes con simetría y patrones repetitivos. Además de los patrones de alto contraste, Fantz descubrió que los bebés prefieren formas simples y simétricas. Esto se debe a que el cerebro humano, incluso en su etapa más temprana, está diseñado para encontrar orden y regularidad en el caos del entorno visual. Las formas simples y simétricas son más fáciles de procesar y entender para el cerebro en desarrollo.

Uno de los hallazgos más fascinantes de Fantz fue la preferencia de los bebés por los rostros humanos. Esta predisposición no solo facilita el reconocimiento de los cuidadores, sino que también es crucial para el desarrollo de la interacción social. Los bebés están programados para buscar y responder a los rostros humanos, lo que les permite establecer conexiones emocionales y sociales desde una edad muy temprana.

Desarrollo de la Percepción y Respuestas Emocionales

A medida que los bebés crecen, su capacidad para distinguir colores y formas se mejora. A los pocos meses de edad, pueden reconocer diferencias en el color y mostrar preferencias por colores brillantes y saturados, lo que podría influir en su respuesta a ciertas obras de arte. Los bebés pueden responder emocionalmente a diferentes estímulos visuales. Por ejemplo, una obra de arte con colores brillantes y formas suaves puede calmar a un bebé, mientras que una con colores oscuros y formas angulosas puede no ser tan atractiva para ellos.

En este video, vemos cómo esta bebé de 3 meses está “hablando” con un cuadro de la serie dirección de la energía- del Maestro Duván López. Podemos observar en ella todos los signos de interés y respuesta emocional: la agitación, la emisión de sonidos y la actividad motora. Estos signos indican una conexión profunda e innata con los estímulos visuales que pueden influir en su bienestar emocional y cognitivo.

Estas respuestas emocionales son cruciales para el desarrollo temprano. Los estímulos visuales que calman y atraen a los bebés pueden ser utilizados para crear un entorno positivo y estimulante, promoviendo su bienestar emocional y cognitivo.

Reconocimiento de Formas y Objetos Complejos

Hacia el final del primer año, los bebés comienzan a reconocer formas y objetos más complejos, lo que les permite apreciar elementos más detallados en las obras de arte. Esta capacidad de reconocer y diferenciar formas y objetos es un indicador del desarrollo cognitivo y perceptivo, y es esencial para la comprensión del mundo que los rodea.

El Arte en la Vida de un Bebé

Si bien los bebés no pueden apreciar el arte en el sentido adulto, su interacción con los estímulos visuales es una forma temprana de percepción artística. Los colores brillantes, los patrones simples y las formas simétricas que encontramos en muchas obras de arte infantil no son solo atractivos, sino que también son herramientas cruciales para el desarrollo visual y cognitivo.

Las investigaciones modernas han confirmado y ampliado los hallazgos de Fantz utilizando tecnologías avanzadas como el seguimiento ocular y la neuroimagen. Estos estudios continúan revelando cómo los bebés procesan la información visual y cómo estas primeras experiencias visuales influyen en su desarrollo a largo plazo.

Conclusión

La capacidad de los bebés para reconocer y preferir ciertos estímulos visuales nos ofrece una ventana única hacia la mente humana en sus primeras etapas. El trabajo pionero de Robert L. Fantz nos ha mostrado que desde el nacimiento, los seres humanos tienen una inclinación innata hacia ciertos patrones y formas que facilitan su aprendizaje y desarrollo. Estos descubrimientos no solo enriquecen nuestra comprensión del desarrollo infantil, sino que también nos recuerdan que la apreciación del arte y la belleza es una parte fundamental de la experiencia humana, presente desde los primeros momentos de la vida.

En un mundo donde la estimulación visual es constante, es esencial comprender cómo los bebés perciben y responden a su entorno. Esta comprensión no solo nos ayuda a nutrir mejor sus mentes en desarrollo, sino que también nos conecta con la esencia de lo que significa ser humano: una profunda y temprana conexión con la belleza y el arte.

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Koncha Pinós es cofundadora de The Wellbeing Planet. Ha desarrollado estudios sobre la sinestesia en Picasso, la arquitectura como elemento de metacognición en niños y la sensopercepción en la obra de Picasso. Su investigación se centra en la neuroestética y el bienestar, explorando cómo el arte y la percepción visual influyen en el desarrollo cognitivo y emocional. Neuroestética y bienestar. 

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