Seminario III · MEDUSA — LA MIRADA

La herida, la vergüenza y la recuperación de la propia mirada

Queridos estudiantes:

En el tercer seminario de Las Diosas Oscuras entraremos en el universo de Medusa, una de las figuras más inquietantes y poderosas de la mitología griega. Nos acercaremos a ella desde la psicología profunda y la práctica contemplativa, no para convertirla en una etiqueta psicológica, sino para permitir que su imagen nos ayude a explorar una experiencia profundamente humana: mirar y ser mirados.

La mirada puede reconocernos, acogernos y permitirnos existir, pero también puede juzgarnos, avergonzarnos, objetivarnos o hacernos sentir expuestos. Algunas miradas desaparecieron hace mucho tiempo y, sin embargo, continúan viviendo dentro de nosotros. Podemos seguir mirándonos desde los ojos de nuestros padres, de una pareja, de quienes nos rechazaron, de quienes esperaban algo de nosotros o de una cultura que nos enseñó cómo debíamos ser. Medusa nos permitirá preguntarnos qué ocurre cuando la mirada del otro adquiere demasiado poder sobre la construcción de nuestra identidad.

Trabajaremos también con aquello que la imagen de Medusa hace visible: la vergüenza, el cuerpo, la rabia, la defensa, la inmovilidad, los límites y la necesidad de proteger aquello que alguna vez fue herido. No intentaremos eliminar rápidamente nuestras defensas. Antes tendremos que comprenderlas. Algunas formas de dureza, silencio, perfeccionismo, distancia o control pudieron comenzar como maneras de sobrevivir psicológicamente a determinadas experiencias. La pregunta será si todavía necesitamos protegernos de la misma manera.

Para llegar al seminario os proponemos únicamente seis reflexiones. No es necesario resolverlas. Permitid simplemente que las preguntas abran un espacio de observación:

¿Desde los ojos de quién he aprendido a mirarme?
Cuando pienso en mi cuerpo, mi valor, mi inteligencia, mi edad, mis capacidades o mis limitaciones, ¿cuánto pertenece verdaderamente a mi mirada y cuánto procede de miradas que he interiorizado?
¿Qué parte de mí no quiero que sea vista?
¿Qué intento esconder, controlar, minimizar o proteger cuando siento que alguien puede verme verdaderamente? ¿Qué imagino que ocurriría si esa parte fuese vista?
¿Cuándo me he quedado “de piedra”?
¿Recuerdo alguna situación en la que quería hablar, responder, marcharme, defenderme o decir que no y, sin embargo, no pude hacerlo? ¿Qué ocurrió en mi cuerpo en aquel momento?
¿Qué relación tengo con mi rabia?
¿Puedo reconocerla y escucharla? ¿La escondo, la racionalizo, la convierto en culpa, la proyecto, exploto con ella? ¿Qué podría estar intentando proteger mi rabia?
¿Qué defensa que alguna vez necesité continúa activa en mi vida?
Puede ser el silencio, la distancia, el perfeccionismo, la complacencia, la dureza, el control o la desconfianza. Antes de preguntarme cómo eliminarla, puedo preguntarme: ¿qué aprendió a proteger?
¿Cómo sería mirarme sin los ojos de los demás?
Si por un instante desaparecieran la comparación, las expectativas, el juicio y la necesidad de aprobación, ¿qué descubriría cuando me mirara desde mi propia experiencia?

No busquéis respuestas correctas. Medusa no nos pide que lleguemos con respuestas. Nos pide que estemos dispuestos a mirar.

A lo largo del seminario intentaremos comprender cómo una mirada puede petrificar, pero también cómo podemos recuperar progresivamente la capacidad de mirar aquello que antes evitábamos; cómo una defensa puede protegernos y, al mismo tiempo, terminar encerrándonos; y cómo aquello que alguna vez vivimos como vergüenza puede dejar de determinar nuestra identidad.

Quizá entonces podamos pasar de una pregunta que nos ha acompañado durante buena parte de nuestra vida:

«¿Cómo me miran?»

a otra mucho más profunda:

«¿Desde dónde quiero aprender a mirarme?»

Nos encontramos en Medusa, manana.

K

Las Diosas Oscuras

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